|
Entre consignas, interpretaciones, conceptos, promesas y una que otra autocritica para maquillar este 8 de marzo, celebraremos una vez más el Día Internacional de la Mujer, un día en que los medios, noticieros y algún presentador figuretti saludarán a las mujeres, hasta es posible que en algún momento de esas 24 horas del día 8, unos cuantos maricones amachados, le lleven rosas a la misma mujer que maltratan los otros 364 días del año. Hipócritas todos los 8 de marzo y también todos los 25 de noviembre, que no hacen más que recordar lo lejos que estamos de inaugurar el respeto a los derechos y la justicia de la mujer. Maldigo estas celebraciones mentirosas, los discursos y los brindis pendejos con los que "aderezan" los hombres y algunas mujeres su mea culpa, por su complicidad con las empresas religiosas y las comerciales que se empeñan en pleno siglo 21 en mantenernos dependientes y sin voz ni voto de ejercer los naturales derechos de todo ser vivo sobre si mismo... por eso creemos que este 8 de marzo, compañero presidente, hay de darle la vuelta a la tortilla. Con qué cara podemos celebrar un 8 de marzo, mientras existan mujeres golpeadas, niñas embarazadas, mujeres que paren año tras año hijos de un mismo o de diferentes e irresponsables machitos... esposas ultrajadas en su propia cama, estudiantes y universitarias acosadas a diario por una nota, campesinas, profesionales, maestras, enfermeras, alumnas, amas de casa, modelos, artistas, escritoras, políticas, empresarias, ministras, médicas, ingenieras, niñeras que viven los años sin conciencia de género y dejan que "la vida siga igual"... No es ninguna casualidad que los días que se han elegido para recococer que la mujer existe.. tengan un origen trágico, la muerte de 140 obreras que exigieron respeto y sueldos dignos nos heredaron un 8 de marzo, y el 25 de noviembre nos obliga a recordar a tres mariposas cobardemente asesinadas por un miserable que temió por sus ideas revolucionarias. El machismo en el que nos criaron a nosotras, a nuestras madres y a nuestras abuelas, el machismo que nos acostumbró a aceptar que se irrespetan nuestros derechos, a bajar nuestras cabezas y a caminar detrás de los hombres, a callar nuestras ideas, a ser propiedad de cualquier fulano y a castrar nuestra sexualidad, no terminará hasta que nosotras las mujeres no rescatemos nuestro lugar en la naturaleza humana, el machismo no acabará hasta que hayan mas mujeres como Frida Khalo que vivan con intensidad su sexualidad o más Manuelitas Saenz, valientes y apasionadas. Ese día habrá algo que celebrar, mientras tanto cada 8 de marzo y cada 25 de noviembre me daré el reinvindicador gusto de mandar a la mierda a quien pretenda enfiestarse sobre nuestras verguenzas y nuestro dolor.
|